UN DISFRAZ EQUIVOCADO

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En casa hay muchas antologías de Fernando Pessoa. Magníficas traducciones que he ido comprando, ediciones originales en rastrillos lisboetas, regalos de mi suegra y un largo etcétera de un autor que ha sido fundamental en mi vida. No solo per se, sino por arrastrarme una tarde murciana y melancólica a un rincón de la universidad y obligarme a que me topara con la sabiduría de José Saramago, que hablaba de Ricardo Reis. El Nobel también tenía por capital al maestro. Era 1994 y luego todo cambió. Puedo decir sin pavonearme que ya no fui la misma persona. Los dos portugueses cambiaron muchas cosas en mí. Y me hicieron ver y amar de otra manera muy distinta la vida. La vida en sí. Sin más conservantes. Creo que es el amor más incondicional que hay.

Así pues, ¿qué necesidad había de comprar esa antología de Nórdica? Apenas nada nuevo, el top ten de sus heterónimos: “El guardador de rebaños” de Alberto Caeiro, “Para ser grande”, de Ricardo Reis, “Autopsicografía” del heterónimo más heterónimo, que era el propio Fernando Pessoa. Y, obviamente, “Estanco”, de Álvaro de Campos, uno de los mejores poemas de todos los tiempos que he leído. Pero lo compramos. La excusa fue regalárselo a mi mujer y una preciosa lámina que regalaban junto al ejemplar. Y, por supuesto, que lo traducía alguien de quien me fio mucho: Martín López-Vega.

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Este año se cumplen 80 años de su muerte. Una muerte que fue una auténtica celebración de la vida, porque descubrimos todo un arsenal literario que fue capaz por sí solo, de cambiar el curso de la literatura del siglo XX.

Hoy es jornada de reflexión. Mañana iremos a cambiar nuestra sociedad o a dejarla prácticamente como estaba. Mañana es un día importantísimo, y no solo porque todos los grandes centros comerciales estarán abiertos esperando a que los renos y los pajes o el sursuncorda elijan los regalos que nos traerá Papá Noel o porque un servidor volverá a ser ese niño de seis años que en 1978 se metió por tercera vez a una sala de cine a encontrarse con uno de sus personajes favoritos de todos los tiempos: Chewbacca.

En esta campaña de dos semanas ningún candidato o secuaz ha citado a Pessoa. Al menos, que se tenga constancia. Pero si se ha hablado del wookiee para compararlo con algún candidato.

Por ello les pido desde la humildad de esta tribuna que mañana se acerquen a votar. No porque se lo merezcan estos políticos que prefieren citar a Chewbacca que a Pessoa, e incluso verse comparados con el primero que con el segundo. Háganlo por ustedes mismos. Porque aunque todos llevemos un wookiee dentro también llevamos un Pessoa. Y fue el lisboeta quien dijo: “Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres / en lo mínimo que hagas”. Que nadie les haga salir a la calle con el disfraz equivocado.

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