LA LUCHA, ESA UTOPÍA QUEBRADA

Scan-6_2

El hecho crucial es que no aprendo. Que digo “no hay futuro” como los Sex Pistols, pero entonces me acuerdo de mis ahijados, de los pequeños de los amigos, de sus ilusiones crecientes y sus risas, y me obligo a pensar que tiene que haber algo positivo que dejarles. Que no podemos abocarlos al fracaso de no creer. No creer es incómodo, insípido. Saber que uno nunca podrá ser feliz por causa de otros duele. Saber que el mañana es cada vez más remoto y amargo también.

De vez en cuando, se lo prometo, hago un esfuerzo titánico por creer que hay soluciones, desdibujo de mi mirada la certeza de que las multinacionales y las macro-empresas no se frotan las manos con cada anuncio belicoso o cada nuevo atentado en cualquier parte del mundo. Me niego a mirar cómo en la bolsa suben sus acciones de manera espectacular con cada nuevo bombardeo a inocentes. Por unas horas, respiro. Pienso: no somos tan idiotas, algún día lo veremos claro. Y entonces.

51652635

Pero en esos momentos del positivismo más enardecido del filósofo Van Gaal donde intento ver el mundo con los ojos de Mario Vaquerizo llega la realidad en sus formas más abruptas y lanza su órdago. Puede ser, como hace unas horas, en forma de grupo de filólogos en una red social. Por ejemplo.

Temerario de mí, di una vuelta por allí. Alguien ofrecía un enlace para la próxima convocatoria de ayudantes de conversación en universidades extranjeras. Además de ver que ya no podría participar por viejo calamidad, me fui al anexo V, donde venían las remuneraciones. O como decían los ladinos: “la compensación económica orientativa”. Compensación. Así, a bocajarro. Una sonrisa incrédula me invadió. 700 mensuales por irte a una universidad de Malta. 800 por una alemana o francesa. 50 más por hacerlo en una italiana o noruega. Menos de 24000 anuales por una australiana. Puse un comentario para mostrar mi estupefacción por tal tomadura de pelo.

hqdefault

Comenzaron a lloverme los palos. Las personas que un día tendrán que inculcarles a sus hijos o a sus nietos los valores sociales, que tendrán que enseñarles también a defenderse en la vida, a saber diferenciar entre amigo o enemigo, entre justo e injusto, me interpelaban porque consideraban que aquella compensación era adecuada. Que quería por doce horas semanales.

Nunca más volveremos a ser mileuristas. Esta es la verdadera enseñanza. Esa lucha ha muerto. Nadie va a levantar los brazos por ello a partir de ahora. La pregunta es: ¿quién les comprará a las multinacionales sus oropeles cuando prefiramos el pan y la leche? Y esta es la respuesta: se apropiarán del pan y de la leche y seguirán succionándonos hasta que la nada más absolutista nos borre.

Tiene razón Pablo Casado, a mi pesar: no se puede ser buenista con tanto sinvergüenza suelto.

LA LUCHA ESA UTOPIA QUEBRADA 001RUA

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s