LA POESÍA, LOS MIÉRCOLES, COMO QUE NO

Se dice poeta cartel

En mi universidad había un ujier muy especial en mis años de estudiante. El buen hombre tenía una cruzada particular contra los poetas. No los soportaba. Era muy afable y conversaba amigablemente con cualquier profesor o alumno, menos con los que sabía que se dedicaban a pergeñar versos. Si era menester, les apartaba la vista por no tener que cruzar una sola palabra con ellos.

La razón era harto sencilla. Se tenía por costumbre hacer los recitales del Aula de Poesía los miércoles. Y ese día, claro, había Champions. Casualidades de la vida, solía coincidir el tunante de turno esgrimidor de versos con el Madrid, el equipo de sus amores. Y comenzaban las tensiones. Desde las 20:35, puntual, miraba su reloj impaciente y entraba a la sala a ver cómo íbamos. Si el poeta invitado aún hablaba se lo llevaban los demonios por un camino rural demasiado oscuro. Si era el turno de preguntas del público, hacía como que el equipo de sonido no funcionaba, para agilizar la cosa. Si se demoraba el autor más de la cuenta en el apartado de las rúbricas, comenzaba a toser con la misma estridencia que una chimenea de barco.

Dia Mundial de la Poesia_invitacion

Él, funcionario público de una universidad española, se jactaba allí mismo de no leer, apenas lo justo para entender el Marca, y de lo bien que le había ido en la vida sin tanta literatura ni compañía de juntaletras. Era adorable, como solo los analfabetos potenciales por decisión propia saben serlo. Aprendí mucho de él. Tengo la santa manía de aprender de los idiotas (será por eso que me hablo tanto delante del espejo – ya lo digo yo antes de que alguien más lo piense en voz alta; no se me adelanten, por favor).

Han pasado más de veinte años. Los miércoles siguen siendo fútbol. En realidad, todos los días. Sigue prevaleciendo el arte balompédico sobre el de la escritura, en un país que presume y se jacta de no leer casi nada, casi nunca. Los miércoles sigue habiendo excusas futboleras para no acudir a los actos que se hacen en las ciudades. Actos que prepara la gente con mucha dedicación y mucho esfuerzo y cariño, para que luego se queden las sillas vacías porque el Madrid juega con el Almería.

El fútbol seguirá. Se crean leyes para los derechos televisivos de este deporte, pero no para defender los libros. El Madrid seguirá enfrentándose con el Almería de turno al menos un par de veces al año. Pero la gente que aún se motiva por hacer cosas en su ciudad desaparecerá por la desidia y la falta de interés del público. Y luego cuando no haya fútbol usted se quejará amargamente de que en su ciudad no haya nada que hacer un miércoles por la tarde. Y dirá que los políticos de nuestra ciudad no hacen nada por nosotros. Menos mal que usted siempre tendrá un árbitro a mano para echarle la culpa de sus miserias.

LA POESIA LOS MIERCOLES COMO QUE NO 001RUA

los políticos de nuestra ciudad no hacen nada por nosotros. Menos mal que usted siempre tendrá un árbitro a mano para echarle la culpa de sus miserias.

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