MILAGROS DE NAVIDAD

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No me estoy refiriendo al malentendido del panojal perdido bajo las camas del Vaticano. Cosas de tesoreros, que tienen la cabeza últimamente en otra parte. En cualquier sitio menos donde han de tenerla. Signo internacional lo de guardar billetes de 500 donde menos uno se lo espera, por si viene el temporal y nos pilla desprevenidos. La memoria es frágil y olvidadiza y la de los tesoreros no iba a ser menos. Y el gustico que da luego encontrarse una camisa recién planchada con un billete dentro. Impagable esa sensación de euforia. Yo mismo ayer, tres bolsas de basura a reventar, que vienen bien para ciertos dispendios.

Lo que digo es que, como 2015 es año Mariano, regreso a Badajoz después de unos días de asueto y sobredosis de calorías y me encuentro con que se ha obrado el típico milagro de cuando aparecen a la vuelta de la esquina la sombra de las elecciones. Que hemos pasado del austericidio al despiporre de fomento. Hay de media una obra por cada dos ciudadanos. Terminada o sin terminar. Pero más sin terminar. Lo importante es que se inauguren a tiempo, que se corte la cinta en medio de la campaña. La recolección de votos. El exprimir la tetilla de la cabra.

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Dice la leyenda que las obras se pagan con dinero. Un dinero que se han pasado casi tres años diciéndonos que no había. Y que ahora aparece. Que no les pagábamos ni a proveedores, pero que ahora hacemos rotondas a la salida del aeropuerto que no conducen a ninguna parte. De las cuatro que visualicé el martes, solo dos tenían más de una salida. De esas dos, una tenía salida a un camino agrícola. La de norias que van a poder poner estos cuando nos dé por conducir por los cielos. Viviremos en una feria infinita.

Nos decían que no había dinero. Principalmente porque se lo llevaban en maletines al extranjero. La cosa del patriotismo. Los mismos que ahora agrian el gesto cuando Márquez dice que se pira a Andorra a trabajar. (Lo de los jóvenes y el paro nacional es demoledor. Esta noticia lo corrobora).

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Otro milagro: se abre el aeropuerto de Carlos Fabra. Para marzo. Con vuelos comerciales y todo. Aunque aún no se sepa de qué compañía. La feliz noticia se regaba con una serie de previsiones que asustan. Se augura un millón de pasajeros. ¿Así de golpe? Tranquilos, que habrá para todos: en los próximos 15 años. Para el 2030 se alcanzará la cifra soñada. Lo que se dice una media de 185 viajeros diarios, que lo mismo da para llenar un avión.

Último milagro, el más acojonante. ¿No querías trasparencia y un portal donde supierais todito todo? Pues ya lo tenéis. Ahora, os va a costar aumentarle el sueldo al próximo presidente algo más de 30000 anuales. Sin mover ni un dedo.

Ya lo dicen las Sagradas Escrituras: Pedid, y se os dará.

Pues amén, qué remedio.

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