¿AFICIONES?

list_640pxcopyright: 20 Minutos

Esta semana anodina se ha visto convulsionada por el fútbol. Bueno, como casi todas. En ese campo fértil, siempre hay alguno que da la nota y ahí están los micrófonos para sembrar la duda. Ya lo decía Tata Golosa: los micrófonos serían la perdición de esta sociedad. Cuánta razón tenía la italiana.

Hay aficiones que no pasan por el mejor momento, en contraste con otras, que lloran ante el dulce momento de su equipo. La decepción de los culés, por ejemplo, en los últimos días solo sabe ensancharse. Y, por si no tuvieran bastante, pasó por el tránsito de una amarga tristeza por una pérdida verdaderamente cruel, como la de Tito. A ese dolor físico y táctil se le ha sumado en cuestión de horas el moral de ver cómo sus máximos rivales en la liga llegaban a la final de la Champions, borrando muchas telarañas y muchos fantasmas. Ellos, que se frotaban las manos haciendo las cuentas de la lechera: si los muniqueses nos endosaron el año pasado siete con un entrenador de medio pelo, este año con Pep van a ser… El cuento de la lechera, ay. Lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

aficionados_dentro_getty_29042013copyright: Getty Images.

No dejan de sorprenderme nuestros aficionados. Cuando piensas que no pueden hacer ostentación de un grado mayor de ignorancia, van y se superan con una facilidad que pasma, como la de tirarle plátanos a los jugadores. Supongo que el ejecutor no supo reprimirse las ganas de que no le dejaran visitar el zoo esa tarde.

O, mucho más grave en mi opinión, aquellos que han puesto a caer de un burro a jugadores de su equipo afín porque han escrito en el perfil de sus redes sociales un mensaje de duelo y respeto por la muerte de Vilanova. En catalán. “¡Habrase visto semejante desfachatez! ¡A la hoguera!”. Sus aficionados, que no están para muchas castañuelas, los han vejado e insultado con expresiones difíciles de repetir en espacio público. Culés que boicotean el cava catalán y que echan pestes porque sus jugadores se expresan en su lengua materna en la intimidad. Según dicen, es una falta de respeto a los forofos no parlantes y enemigos acérrimos de la desmembración de la unidad nacional. ¡Qué tendrá que ver los colores de un equipo con la lengua en la que hablen sus jugadores! Para echarse flit en las corvas.

mosaico-642x336copyright: desconocido

En cuanto a grado de estupidez, no se quedan atrás muchos merengues al decir abiertamente que deseaban en la final a un equipo británico antes que a uno de su propia ciudad. Sí, los que cantan lo de “yo soy aspañó, aspañó” y ondean banderas. Los mismicos. Eso no lo mejora ni un coloquio en inglés entre la Botella y la Aguirre siendo la Pastor la moderadora.

¡¿Pero, chiquillos, en qué estáis pensando para soltar tantas memeces?! ¿Es que no tenéis en qué trabajar? Ah, vale, bueno, que va a ser eso probablemente. Ya me callo, ya.

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