TÚ PAGARÁS EL PRESTIGE (COMO TODO LO DEMÁS)

nunca-mais

Nadie tiene la culpa de lo del Prestige. Fue imprevisible. Como lo del Titanic, pero cargándose el océano por los lustros de los lustros. Si acaso el capitán, más por tradición cinematográfica que por otra cosa.

Nadie tiene la culpa de lo de las preferentes. No hay responsables. No hay malas intenciones. No hay imprudencias. Es lo que tiene jugársela en bolsa: que es como si le dejaras tu dinero a una mafia (pero sin el “como”).

Nadie tiene la culpa de lo de la huelga de basuras en Madrid. Es un malentendido y una infamia que los periódicos internacionales se estén cachondeando de la hasta hace bien poco “ciudad a la que le habían robado el sueño olímpico injustamente”.

45copyright: J. J. Román

Nadie tiene la culpa de que un pez gordo, llámese como se llame, téngase en propiedad el número de carné que se tenga, firme facturas falsas. Si lo hace, será de manera inconsciente. Palabrita del niño Jesús de Praga que su intención no era hacer unos apaños, sino favorecer la siempre alicaída economía suiza.

Nadie tiene la culpa de que la televisión pública fomente el espíritu solidario y la puesta en escena del “a moco tendido”. No es porque están destrozando el Estado de Bienestar, sino porque se ponen en la piel del telespectador afectado por la crisis e invitan a los demás a propagar algo de justicia social, ya que a ellos no les da la real gana.

Nadie tiene la culpa de que un tren se estampe contra un muro a más del doble de velocidad de la permitida en un lugar de conducción segura y con la más alta tecnología futurista por la que nos estaremos hipotecando gracias a papá Estado hasta que el Sol sea un agujero negro. Los que lo inventaron, los que diseñaron la ruta, los que cobran las entradas y los que ponen el cazo para las subvenciones no son responsables.

Nadie tiene la culpa si se puede patinar o jugar al fútbol en el aeropuerto, la radial y la autopista de tu ciudad un martes a mediodía a falta de coches. No es problema, siempre que se nos permita refinanciar la deuda de la empresa constructora y endosársela al Estado.

2010-09-25[1]

Pero nosotros somos los principales culpables de la crisis. Tenemos la culpa de lo que pasa en Educación por ir a la cola en aprendizaje. Con nuestros abusos en barbitúricos, hemos acabado con la Sanidad. Nos responsabilizan si la violencia doméstica se radicaliza entre los jóvenes. Y la culpa del paro juvenil la tienen los chiquillos, que no quieren trabajar. Y tú pagarás las recetas dos veces, porque hay cosas que no se pueden consentir. Y te subiremos los impuestos para paliar el desastre del Prestige.

Ahora sopesad hasta qué grado nos están tomando el pelo y preguntaos si merece la pena deslomarse para esto. Y recordad, mientras tanto, que la deuda pública española subirá hasta rozar el 100% el próximo año.

Articulo 16112013 001RUAjpg

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