LOS DOS LADOS DE LA MESA

La Chapellecopyright: David LaChapelle

Estoy viendo un supuesto debate sobre el tema de la huelga de educación contra la ley LOMCE. Por un lado, a la derecha del moderador presentador, dos señoras de mediana edad, de muy buena presencia y maquilladas como si fueran a una cena de gala y quisieran ser el foco de todos los flashes. En el otro, a la izquierda de la mesa, un joven frisando los treinta con melena recogida con coleta y barba descuidada. No hace falta que les diga, o eso espero, quién defiende las manifestaciones y quién a Wert como si fuera el icono de una nueva religión.

En otro set televisivo nos encontramos habitualmente con la misma disposición en la mesa. A la derecha los conservadores. A la izquierda los progresistas. Se les reconoce fácilmente a estos últimos porque suelen hablar más bajito y son, en un amplio tanto por ciento de las ocasiones, solapados por las voces del otro lado de la mesa. Insisto: suelen. Hay momentos en que se ponen a ladrar por igual y sube la tensión que da gusto y me pongo a buscar entonces a Chuck Norris por la TDT. Al menos sé que con él hay patadas aseguradas y no esas pequeñas pantomimas o simulaciones que se montan  diariamente.

EXPENDABLES 2

Después de casi cuarenta años de democracia seguimos con estos pequeños detalles. Minúsculos, bien es cierto. Pero siguen definiéndonos. Después de casi cuarenta años seguimos yendo al revés del mundo en un par de aspectos que no llaman la atención, pero son muy significativos de hasta qué punto no queremos evolucionar ni queremos ponernos a trabajar en democracia en serio.

El primero de ellos es el hecho de que en las bodas nacionales la alianza se ponga en el anular derecho y no el izquierdo, tal y como sucede en el resto de los países que tienen esa simbología. Ese dedo va conectado con el corazón. Lo decían los que hablaban en latín. A poco que nos fijemos en nuestros vecinos, en los turistas que se solazan en los chiringuitos o en los protagonistas de las series norteamericanas, veremos que todos lo portan en el anular izquierdo.

¿Por qué no cambiamos esa nimiedad aparentemente tan sencilla?  Derecha. Izquierda. España, toda una encrucijada cuarenta años después.

husos-horarios

El otro dato es más castizo. Se basa en una cabezonería de nuestro último dictador: tener la hora alemana, yendo desfasados de nuestra franja horaria. ¿Por qué no se vuelve al huso horario de Greenwich? Simbología. Aquel huso horario estaba en la época republicana.

Cuarenta años después seguimos sin querer aprender. Por lo tanto, es normal que a cada nuevo plan de estudios o nueva ley de educación haya huelgas y manifestaciones. En este país, nadie quiere aprender. Nadie quiere avanzar. Y todo porque a tres o cuatro gañanes no les interesa. Son los que hablan de tradiciones arraigadas. Cuídense de ellos.

LOS DOS LADOS DE LA MESA 001rua

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s