DULCE HIPOCRESÍA, HAZNOS INMORTALES

bale-corazon-juycopyright: getty images

Esta historia comienza con un tipo que está podrido de dinero y le da a unos ingleses 100 kilos por un chaval que no ha ganado nada y 30000 personas lo celebran como si fuera un concierto de Madonna. De haber sido otro empresario podrido de dinero el que les hubiera dejado a unos suizos 100 kilos lo hubiéramos puesto a caer de un burro y los 30000 hubieran corrido a su puerta a representar “la tomatina”. Pero esto es diferente, oh yeah!

Me encanta esta hipocresía nacional. Pero, ¿es auténtica Marca España? Lamentablemente, no. No es algo que nos sea exclusivo. Ni siquiera el poner en escabeche a los turistas cuando piden la cuenta en los antros veraniegos de turno. Eso tampoco es solo nuestro (puede que alguno se lleve una desilusión con esto).

toplesscopyright: desconocido, captura de video, sacada de aquí

El oliventino José R. Álvaro González, a quien me une el amor inusitado por la fotografía de viajes y una amistad de esas sutiles de red social, el otro día proporcionaba un enlace a una periodista canadiense que entrevistaba a un alcalde (imagino que canadiense también) con el que cierta ciudadanía estaba molesta por haber dispuesto que el topless se prohibiera en la ciudad que gobernaba. En un momento dado, la periodista mostró su disconformidad con la normativa de la manera más original (supuestamente): poniéndole los pechos al descubierto a pocos centímetros del campo de visión.

Hasta aquí todo normal. Pero entonces surge el virus de la hipocresía. Lo absurdos que nos está volviendo esta accesibilidad a todo, esa falsa y perniciosa concepción de que tenemos derecho a opinar todos de todo y de que se nos escuche. La periodista sube el video a youtube, con el objetivo de difundir su reivindicación: el derecho de la mujer a hacer topless en una localidad canadiense, de castrar esa visión deshonrosa de un pecho al descubierto. Pero, ¡oh, milagro de la tecnología!, en el video se nos aparecen unos pechos pixelados, deformados, pecaminosos. Quién ha fomentado este delirio es lo de menos. El hecho principal es que se vela la desnudez, dándole la razón al alcalde con algo que pretende denunciarle.

La hipocresía es curiosa y hermosa. Nos hace reclamar que le quiten el Nobel de la Paz a Obama por activar un ataque sobre Siria y nos hace callar la boca cuando aún Guantánamo sigue abierta (aun cuando fue una promesa electoral de su primera candidatura que probablemente influiría a la hora de concederle el pastizal del premio). Gasear a unos niños está feo, pero meterles un misil por los ojos previamente durante dos años no es motivo de queja.

¡Oh, dulce hipocresía, siempre bienvenida seas! ¡Condúcenos por el buen camino! ¡Haz que el chaval de los cien kilos meta muchos goles y nos haga olvidar el fantasma de la guerra y la persecución inquisitoria del desnudo femenino!

Articulo 7Sept013 001

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