YO PAGO Y TÚ ME ESPÍAS

espias-internetcopyright: extraída de aquí

En la mayoría de ocasiones no recordamos que Internet nació con la conciencia de un arma militar. No fue para facilitarnos la vida y pudiéramos comprar un bolso en zapatillas desde el salón de nuestra casa o desde el spa donde estuviéramos de vacaciones. Se creó para que, con un simple doble clic, cualquiera que supiera cuáles son las verdaderas reglas del juego pudiera acceder a nuestros datos y le hiciera un escáner a nuestra alma.

Con Internet, cualquier sospechoso estaba vigilado las 24 horas del día, sin necesidad de ponerle un equipo de detectives pegado a su trasero. Con esperar a que hiciera cualquier llamada telefónica o transacción bancaria era suficiente. Saber dónde residía era lo más fácil del mundo. Aprendían qué comía, qué vestía y dónde estaba en todo momento. Era la sofisticación del espionaje, con un glamour que para sí lo quisieran los desfiles de Galiano.

Tras el 11S hubo una desestabilización de aquella puesta en escena. De la noche a la mañana, alguien decidió que todos éramos posibles terroristas y que podríamos formar partes de los millares de cédulas de Al-Qaeda. Nos pusieron el sambenito de sospechosos y comenzaron a espiarnos, obligándonos a meter Internet en nuestras vidas. Nos lo hicieron lo más accesible posible, para que tarde o temprano picáramos. Redujeron los portables de esa arma hasta que lo pudiéramos llevar en la funda, como antiguamente se llevaban los Colt.

al-Qaeda

La paradoja es que nos hemos vuelto adictos a esos consumibles, porque nos facilitan la vida y no somos capaces de entender que estamos dándole todo tipo de accesos a cualquier gobierno del mundo para que sepa cuántos kilómetros hago en bicicleta al cabo de la mañana, qué ruta sigo, con quién he ido, dónde he parado después a tomarme la cervecita o el isotónico, etcétera. Pasamos noches enteras a la intemperie a la espera de que salga la última actualización del producto; pagamos riñonadas por unos objetos que en cada nueva hornada actualizan el asedio y el espionaje; aceptamos el acuerdo sin reparar en gastos y les otorgamos más poder aún.

adictos

Nuestros gobernantes no solo nos consideran responsables de la crisis mundial,   también potenciales terroristas y como tales nos tratan. Si tu carnicero es musulmán, tienes un problema. Somos una amenaza para ellos. Es de cínicos verse contrariados hoy al descubrir que el Presidente de la nación con más poder (tal y como les gusta decir a ellos) espía impunemente a sus ciudadanos. Un Obama, es bueno recordarlo, al que se le dio el Nobel de la Paz por el simple hecho de haber llegado al poder.

EE-UU-Barack-BBC-Mundo_NACIMA20130611_0057_6copyright: Getty Images

En nombre de la seguridad, ya no podemos salir a la calle a manifestarnos o a increparles. En nombre del miedo, recopilan tu vida. Y como tontitos les pagamos para que lo hagan.

YO PAGO Y TU ME ESPIAS RUA001

 

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