SIN TECHO, PERO BIEN FORMADOS

3845969896_e70c7614dc_zcopyright: Ángel Gómez Espada

Hay noticias que pasan de soslayo, a hurtadillas. Se ponen por escrito porque toca, aunque no en todos los medios. Ya sabemos cómo funciona el cotarro. A estas alturas no podemos asustarnos de nada. Y no lo digo por la inmunda desaparición de la otrora gran actriz María Asquerino, que tantos buenos momentos proporcionó a varias generaciones. Por desgracia para ella, dijo lo que pensaba alguna vez y eso por estas callejuelas repletas de basura no se perdona así como así. Ha fallecido prácticamente pasando hambre, pero a quién le importa. A nadie. O a muy pocos. Ya se sabe que los buenos artistas son esos que van a cenas y recogen premios dando siempre las gracias y haciéndose fotos con el político de turno, mostrando una sonrisa profident que para sí la quisieran los acólitos de Cospedal. A los otros, los incómodos, los llevamos al callista, que nos los raspa y santas pascuas.

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La noticia que ha pasado sin pena ni gloria refleja mejor que muchas otras el porqué de estar desviando la atención siempre para otros lados. Que me salpique la mierda, piensan unos cuantos. Es preferible a que se difundan verdades mucho más reveladoras de lo que estamos haciendo, del futuro que realmente queremos construir. Ese mañana en el que nos levantaremos y pagaremos por ver el sol o beber agua contaminada. Que no seremos útiles a la sociedad y pereceremos en un lento exterminio sistemático de las grandes multinacionales que dejará al tan cacareado Holocausto en un juego de aprendices.

Ah, sí: la noticia. Bueno, tampoco es para tanto. Ya saben que me gusta exagerar y sacar la bandera del pesimismo y enarbolarla. Solo es un dato. Truculento, pero un dato. Nos lo podemos creer o no. Mirar más allá de sus muros como hacía Quevedo o quedarnos en Coelho. El caso es que se dice que en nuestro país uno de cada cuatro sintecho tiene estudios universitarios.

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Así que va a ser cierta aquella monserga de que éramos la generación más preparada de todos los tiempos y que no había nadie que compitiera con nosotros (fallamos bastante en lo de los idiomas, pero tampoco es como para tirarse de los pelos, para eso están las manos). Hasta los que buscan en los contenedores tienen una diplomatura con la que taparse en las frías noches de invierno y guarecerse del viento helado.

Pues qué bien que ya estemos así, con estas cotas de miseria, con esta podredumbre en las esquinas noctámbulas: personas que podrían salvarnos del cáncer, construir hospitales, educar a nuestros hijos estorbando en las avenidas con sus cartones y dándonos una pésima reputación.

Menos mal que siempre habrá un Bárcenas de turno que nos desvíe de lo importante. Vaya un sacrificio que supondría tener que salir a la calle a reivindicar los derechos de estos sintecho.

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Un comentario en “SIN TECHO, PERO BIEN FORMADOS

  1. Y lo peor de todo es que ya no nos escandalizamos por noticias como la comentada. Todo nos parece normal y con una lógica a la que nos hemos habituado. Esperemos que el nuevo papa sea negro….

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