CULTIVANDO ZOMBIS

il_fullxfull.292697448copyright: desconocido (no hallado)

A mediados de 2009, en medio de una negociación de convenio, durante un descanso le dije a mis superiores que era el momento de salvarnos todos, trabajando juntos y no por separado. Que la crisis era un iceberg capaz de derrocar titanes. Que se prolongaría más de lo deseado. Que Europa era Titanic a punto de salir del puerto de Southampton. Es decir, quedaba mucho para tocar fondo y aún no sabíamos de la existencia del iceberg verdadero. Sonrieron y asumo que pensaron: pobrecito.

Cuatro años después, comienza a vislumbrarse y a asumirse que aún no hemos tocado fondo. Aparecen encuestas como la que afirma que el 64% de los padres intuye que sus hijos vivirán en peores condiciones que ellos. El resto, lo sabe. Miramos los contenedores como si fueran cofres del tesoro y aceleramos el paso al toparnos con un escaparate. Abrimos los ojos a esa realidad que no quisimos aceptar hace una década: no se come de pantallones gigantes en el salón y un Smartphone no pone huevos.

contenedorbicicopyright: Pedro Cruz (Blog, aquí)

Nos sobrevuela el hambre, que no entiende de fronteras. Su vastedad traspasa cualquier aduana como si levantara una leve hoja perdida del otoño. No sabe leer las señales de detención impuestas en los caminos. No atiende a razones, ni a prórrogas hipotecarias. No entiende de créditos o descréditos. Desobedece al sentido común. Surge espontáneamente. Entonces, o se la engaña o crece hasta convertirse en un titán que arrasa con todo.

Y aunque está lejos de ser idiota, el hambre es como la ignorancia: siempre ataca primero al más débil. Una Europa, que se regodeaba hasta hace nada con nuevos circuitos urbanos de Fórmula 1 o trenes balas para la ultramodernidad, ve hoy cómo diez mil niños en Portugal pasan hambre. Contra tal obviedad, se recorta en Educación y Sanidad, condenándolos más todavía a un futuro vagando como zombis.

Sin ir más lejos, aquí al lado, en Elvas, donde antaño los pacenses nos metíamos opíparas cenas, hay 500 niños que hacen cola en su colegio para cenar, porque sus profesores han descubierto que era la única comida que hacían al día. 500 niños. Uno detrás de otro. Esos niños hoy están cenando gracias a los colegios y a la labor de unos profesionales de la educación. Educación, ¿recuerdan? Aquello que nuestros ministros están locos por abortar, ellos que tanto están en contra de cualquier aborto.

recortes

Agotado el tiempo de creer en las mentiras de políticos, banqueros y empresarios, ha llegado nuestra hora. También la de entender que son tan miserables que no nos van a dejar hacerlo sin contar con ellos.

El hambre avanza más rápido que nuestros pensamientos, está a nuestras puertas. La sombra de ese monstruo ha cancelado el tiempo de las excusas. De una vez por todas, la pelota está en nuestro tejado.

No hay tiempo para carnavales.

cultivandozombis 001

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