SOBRE LA DIVINIDAD

 La divinidad, ganada en

una tómbola, me estorba.

La tengo guardada donde

otros hobbies impracticables.

No me la puedo llevar al bar de siempre.

No casa bien con el ajo ni con la mayonesa.

Brilla demasiado como para tenerla en el cuarto,

cuando lo que trato es de apagar una luz detrás de otra.

Mantenerla es caro, y hay que pasearla diariamente.

Sabe hablar pero no utilizamos las mismas palabras.

Su alta temperatura atrae a los mosquitos.

En mi casa se abren todas

las puertas menos una.

ELENA ROMÁN, Sobre La Divinidad;

en Autosuficiencia en La (Ediciones Liliputienses, Cáceres 2012; p. 20)

Autosuficiencia en la

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