PARA LA PRÓXIMA ESTARÁS

No entiendo cómo las cabezas pensantes de este país – asesores, creo que los llaman – no se han dado cuenta todavía de que para conseguir el 100% de productividad, competitividad, sostenibilidad e I+D en el ámbito laboral no existe fórmula mejor que colocar una huelga general de manera habitual. Grosso modo, calculo que con dos o tres semanales bastaría, festivos incluidos.

Es que no hay nada que insufle más el alma de los curritos adocenados que la previa a una huelga general. Nos entra un no sé qué en el cuerpo que nos inocula unas ganas por ir a trabajar que dan miedo. Vemos un sindicalista por la calle y nos apartamos de la acera, porque por lo visto la afiliación es contagiosa. Se han documentado casos de trabajadores ejemplares que sufren sarpullidos al ver las imágenes de piquetes informativos tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales, no digo más.

Otra ventaja añadida sería el olvido comunitario del verdadero “enemigo”, porque un día de huelga general va respaldado de una amnistía ecuánime y unánime para banqueros y políticos, verdaderos garantes de este panorama desolador. La piñata pública y oprobiosa que se ejerce contra los piquetes deja paralizado cualquier otro tema de conversación, ya sea un amistoso de la selección nacional de fútbol o un esperado decreto ley para resolver el espinoso y trágico escaparate de los desahucios. Todo queda reducido a cenizas ante la saña y los improperios que los piquetes lanzan a los nobles trabajadores nacionales, dispuestos a hacer una huelga a la japonesa antes que un paro. Se les reza antes de ir al trabajo para que estén a las puertas de nuestro centro y nos obliguen a darnos la vuelta y regresar a la plácida calma de nuestras mantas. Se les graba con móviles en cuanto lanzan una voz más alta que otra para vilipendiarlos y hacer escarnio público con ellos.

copyright: Fernando Hernandez/AP AP Photo

Pero no se les acompaña, porque están obsoletos. O porque no es el momento. O porque no hay motivos suficientemente probados. Si para algo somos buenos los españoles es para inventarnos variopintas excusas exculpatorias. Condenados ellos al ostracismo o no, las reformas seguirán llegando fieles a su cita. En los próximos meses y en los próximos años. Es verdad que no va a faltar trabajo, pero cada día más barato. Y cuando no tengamos armas legales para salir a luchar, entonces, sólo entonces, comprenderemos que el momento ya pasó por delante. Solo que estábamos harto ocupados en mirarnos el ombligo de nuestra soberbia.

Así que tranquilos, no hay de qué alarmarse. En la próxima estaremos. No nos quedará otra. Es probable que muchos salgamos ese día con periódicos en el pecho para combatir el frío en vez de con banderitas. Al menos, seremos tantos que estaremos arropados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s