EL APLAUSO

Copyright: Agencia EFE, recogido de:

Fue unánime y emotivo. Parecía que se había encontrado la senda, que alguien hubiera hallado por azar con su linterna la salida de la cueva. Fue como un final made in hollywood, de esos donde el propio presidente pilota un caza de última generación para matar marcianitos. Ese aplauso – señal de aprobación o entusiasmo – no era por el recuerdo del minuto 116 del pasado mundial de fútbol, sino por haber consensuado el mayor recorte de la historia de la democracia.

Ese aplauso representa a España, a casi once millones de votantes. A una mayoría absoluta que hizo lo que creía más ecuánime para salir de la angustia y el pozo. Que vio cómo trepaba las paredes – esas paredes huecas y vacías de la burbuja inmobiliaria – el IVA y el paro al más puro estilo Peter Parker. Que odió en su día el libertinaje de los controladores aéreos y sus escandalosos salarios. Que vio cómo los sindicatos se escondían por no molestar a sus colegas del tuenti. Para contrarrestar todo aquello, dejaron en las manos de los que aplauden nuestro futuro. Y ese aplauso, por tanto, también les representa.

copyright: Agencia EFE.

Ese aplauso no fue de júbilo, ni de aprobación, ni de estamos aquí para eso. Fue el aplauso del seguidor que anima a su equipo cuando todo lo da y aún así se lo han pasado por la piedra.; de alegría y júbilo mal disimulados. Una manera de agradecerle a su presidente por haberles elegido para la matanza, orgullosos de no verse arrastrados en la avalancha. Aunque usted no dirija ya nada, señor presidente, como hoy se demuestra con este aplauso, estamos con usted a muerte, para no vernos en la tesitura taciturna de lo que estamos dejando a la ciudadanía, a la que representamos.

Ese aplauso, por tanto, los humilla, los aísla en una membrana, los deja solos frente al estupor popular, los obliga a salir por la puerta detrás, los empequeñece. Desacredita todas esas palabras con las que han maquillado que ha llegado la hora de la troika, como las del sacrificio colectivo – aunque no vislumbremos bien en cuál de sus ocho acepciones. Desacredita ese tono de conmiseración de lo hacemos por vosotros y por el futuro de la nación.

copyright: Ángel Gómez Espada

Pero no se molesten por nosotros. Prácticamente ninguno les creemos ya. Ustedes ya no gobiernan, se limitan a aplaudir al emisor de los mandatos, forman parte del atrezzo que los poderosos están imponiendo como modelo europeo. Entonces, ya puestos, les recomiendo que para su próxima puesta en escena acudan al Teatro Romano emeritense. Tiene una acústica primorosa y exclusiva. Allí podrán regodearse infinitamente más con sus aplausos ante los nuevos recortes que habrán de llegar. Y, lo que supongo que será más importante para ustedes, no tendrán que escuchar cómo los gritos de los pobres se van multiplicando a su alrededor.

 

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Un comentario en “EL APLAUSO

  1. “Así muere la libertad, con un estruendoso aplauso” —Padmé Amidala, en la denostada precuela de Star Wars “Episodio III: La Venganza de los Sith”.

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