BARONESA CASH

Pues ahí estábamos, sentados en la terraza de alguna cafetería del extrarradio, con la tostada y el zumo a medio, previsualizando en mi agenda de chillones colores el próximo viaje a Madrid, elucubrando fechas que compatibilizasen las dos exposiciones excepcionales de Rafael Sanzio y de Edward Hopper, cuando escuché uno de los gritos más desarraigados que me han llegado al pestorejo desde los de los bienaventurados del 15M. El escalofrío resultante fue similar al que se le presiente al protagonista de la enigmática y celebérrima tabla del noruego Munch.

Necesito cash, decía el grito. Y nos lo propinaba una baronesa. Si la dueña de una de las colecciones de arte más apasionantes del mundo te dice eso a palo seco te echas a temblar. Es más complicado imaginarse a doña Carmen pasando penurias económicas que repetir a la primera y de corrido el apellido del presidente de Bankia. La solución: vender obras de arte, que sale más rentable ahora mismo que desprenderse de fincas, teniendo en cuenta a cómo va el metro cuadrado.

La tabla de la que se va a desprender, un Constable , se irá de España para siempre, pero nos importa un pimiento y parte del otro. ¡Estamos nosotros para bagatelas pictóricas! ¡Vamos, hombre! El gobierno ha pasado del tema como de las protestas estudiantiles, a pesar de tener una opción de compra preferente y con una oferta que era una ganga, según nos cuenta la baronesa. Están preocupados en esclusas y excusas más materiales que el arte. Ni la anterior ni el actual ministro aprecian lo suficiente La Esclusa, magna obra británica, como para desembolsar  por ella cantidades similares a las indemnizaciones de ciertos directivos tóxicos. ¡Con la buena oportunidad que tendríamos de zurrarles a los británicos con la misma moneda que ellos cuando se ponen chulitos con lo de Gibraltar! Pero ni con ésas. No ven más allá de sus narices.

Si hubiera sido para rescatar cualquier cosa bancaria les habrían faltado piernas y manos para tapar los agujeros que hicieran falta, pero a esta nueva clase política el arte le importa lo justo: sólo si salen ellos en la foto o en el cuadro.Para eso sí que hacen cuestaciones. Y el vulgo para qué quiere los museos y sus obras maestras si ya tiene El Rincón del Vago, gratis total.

Dejaremos entre todos que la Baronesa Cash, atónita ante el amor que mostramos por su empeño y su fomento de la cultura patria, en breve se lleve el museo a Shanghai o Qatar y que lo venda al mejor postor, porque entre contemplar juntos a Mata y Torres o a Van Gogh y Pissarro pues no hay color, señores. Mientras tanto, seguiremos a lo nuestro: haciendo referendums para ver si el exiguo dinero del ayuntamiento de tal o cuál población se dedica a fomentar la creación de empleo o a toros.

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