ORGULLOSOS DE SALDO

copyright: Ángel Gómez Espada

Si uno se pasea el primer día de rebajas por cualquier calle comercial extremeña, entiende a la primera por qué la venta de Rolls Royce ha subido más de un 30% con respecto al ejercicio anterior; en un año, el 2011, en el que la Merkel y sus pagafantas declararon como “Año Europeo del Recorte Salarial”. Naturaca de la vaca, que se decía en los 80. Es de cajón. Antes la gente cambiaba de Mercedes como de camiseta interior, en los tiempos del despiporre y el destape bursátil, pero ahora para un coche que te has de comprar en tu vida, pues te vas al bueno bueno de verdad, que es el Rolls Royce. Que la gente no tendrá un chavo, pero de tonta ni un pelo. ¡Faltaría plus!
Es tal y como lo pintan tradicionalmente: nervios por llevarnos lo primero que veamos a un precio que hemos prefijado de antemano en nuestra hueca cabeza: bisutería, 3 euros; camisetas, 6; pantalones, menos de 15; ya pueden combinar o ser algo fucsia con un pintarrajo pistacho, que por ese precio mordemos. Los fumadores hacen como que apuran los pitillos, pero están a la que salta, con el rabillo del ojo enfilado en la señora del bolso marrón, para tirar la colilla y salir a por la cazadora, que ya le ha dicho su pareja que en cuanto vea que la deja, salga a por ella sin mirar si quiera que pasen coches. La gente yerra de tienda en tienda por el gustazo de desvalijar lo que encuentra a su paso, tira al suelo lo que no les convence, se insulta por un trapo y se turna durante las horas extras en las kilométricas colas en caja para llevarse el mejor producto de poliéster posible.
Nadie creería que estos ahítos conciudadanos son los mismos que el 4 de enero lloraban porque estaban deseando que pasara Reyes, concluyendo así toda Odisea navideña; mientras iban, catálogo de juguetes en mano, a rifar codazos en los grandes almacenes. Mis favoritos son los que se meten en tiendas de renombre y caché para hallar no se sabe bien qué, soñando que pueden pagar 400 después del estipendio de diciembre por lo que en octubre no darían un sueldo. Son los mismos que en otras tiendas pateaban la ropa que desestimaban y ahora miran etiquetas con una parsimonia que pasma y se muerden los labios.
Pero, bueno, qué haces tú aquí en las rebajas, le dije a Juan Manuel, cuando me lo encontré en El Chollo Chollo. ¿No dijiste que ibas a meterte a monje un par de meses en Birmania después de la cabalgata para desintoxicarte? Ya, pero es que había unos regalos navideños que quería descambiar y… No, te preocupes, chaval, si nos pasa a todos. Total, para 90 euros de media que nos vamos a gastar los extremeños, lo hacemos todo de una y no hay que ir volviendo.
A no ser para descambiar. Sí, claro. A no ser eso.

p. d. Publicado en el diario Hoy de Extremadura el 21 de Enero de 2012

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