EL SITIO DE MI RECREO [VERSIÓN IMPOSIBLE # 16]

No cabe duda de que la muchacha lo habrá hecho con toda la buena voluntad del mundo, pero es innegable que el latin jazz es un subgénero harto complicado, máxime cuando quieres incrustar entre sus compases cualquier cosa, pensando en el marqueting y el todo vale en la ley de la oferta y la demanda.

Pero lo cierto es que a Soledad Giménez nadie le había demandado nada, si exceptuamos, imagino, su discográfica. Menos – me he acercado por algunos foros a investigar y no encontré nada – le habrán pedido que sacara un disco de versiones al más puro estilo jazz latino, siempre y cuando tengamos claro lo que es el jazz latino, algo más que lo que nos hemos tragado por aquí de la importación que hace unos años hizo la familia Trueba.

A estas alturas, intuyo, se estarán preguntando la mayoría quién es esta Soledad Jiménez. Les sonará el nombre, pero fallará su memoria a la hora de ponerle rostro a esta presuntamente parisina, afincada en la localidad murciana de Yecla. Ahora bien, si la situamos encabezando la formación Presuntos Implicados todo quedará mucho más nítido, como la vertiente de un riachuelo a mediodía.

Pero lo que la pierden han sido las formas. Por muy artistaza que una sea, por mucha voz que una tenga, y por más ansias que nos embarguen por ver la hora de que la gente en sus auriculares llore en los metros emocionada con Dizzy Gillespie, o Cachao hay ciertos temas que uno no puede constreñir con tintes jazzísticos y pretender dar con la llave maestra del éxito. Si bien podríamos decir que hay cortes en el disco que podrían dar el pase, como el Quisiera ser del maestro Sanz, la elección de El Sitio de mi recreo de Antonio Vega toca especialmente la fibra sensible de la sensatez y la buena cordura. No es lo mismo canturrear al excelente compositor Alejandro Sanz (que últimamente anda rimando Lola con Sola, lo que explica perfectamente mucho mejor que yo lo que pretendo dar a entender) que meterse en la piel de uno de los artistas sin el que la música de los últimos 30 años se explicaría hoy en las emisoras de otro modo muy diferente.

Imaginamos que la presuntamente implicada Soledad ha querido rendir un homenaje sentido al fundador de Nacha Pop, pues de él toma dos canciones. Del resultado de la que cierra el disco, Una décima de segundo, poco hay que comentar. Pero acometer El sitio de mi recreo, uno de los temas más perfectos, desgarradores, nostálgicos y rotundos del pop nacional es una aventura de la que no has de salir bien parado, por mucha voz de terciopelo que los críticos hayan dicho que tienes. Como dijo un emocionado Miguel Bosé en El Séptimo de Caballería es una canción que deja sin defensas al que la escucha, porque es una canción escrita por alguien que está completamente roto por dentro, indefenso ante la realidad y que tanto cantante como oyente van descubriendo en cada toma, en cada escucha. Todo ese muro de sensaciones no se puede verter a una versión así como así, mucho menos rebozarlo con tinturas de percusión como el timbal o el güiro.

Solamente por esta tropelía ya tendríamos que haberla incluido en esta sección, pero, no contenta con eso, la cantante nos abofeteó públicamente a los amantes confesos de El sitio de mi recreo el lunes pasado al atreverse a promocionar su disco en la academia de música más lamentable de Europa, por mucho que le suban el escote a su presentadora, realzando su perfecto busto. Fue la penúltima gala, porque gracias a las audiencias que realmente se merece un programa tan vulgar va a desaparecer del mapa el próximo domingo. Es decir, que las cifras me avalan y aquello fue una pantomima a la que no daba crédito, con tres de las concursantes saciando su sed destructiva en el alma de la canción de Vega con dagas de misterioso color y una alevosía y una saña hasta hoy pocas veces vista en un plató de televisión.

El hecho de prestarte a ridiculizar una canción de tamaña envergadura ya es triste, pero que lo haga una consciente y siendo de un difunto hace que todo un repertorio de los epítetos más siniestros de nuestro apreciadísimo DRAE se me vengan a la memoria, queriendo fluir cual torrente. Si así hubiera salvado la dignidad de don Antonio no duden que toda suerte de improperios hubieran inundado el mundo, cual presa desbocada, pero el daño ya estaba hecho y aquello no lo reparaba ni un bote de superglue 3 de 30 toneladas.

Hasta ese momento, ya que el disco apareció sin pena ni gloria el pasado noviembre, se podría tener la sensación de que la Culpable Giménez (de presunta implicada ya no le queda nada) habría querido homenajear, pero tras lo del lunes no podemos más que argumentar que ha cuajado una venganza personal contra el madrileño que se iba por las noches al Penta canciones que consiguieron que lo pudiéramos amar.

Ha sido la primera – y espero que la última, por todos los dioses habidos y por haber – que me he alegrado de que aquel cáncer nos lo arrebatara, para que no haya tenido que soportar tan ignominiosa afrenta.

Versión Original:

Versión Imposible:

p. d. Leído en Días de Radio el 17 de Febrero de 2011

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