VICIOUS [VERSION IMPOSIBLE # 15]

No estoy muy orgulloso de esto que voy a confesarles, pero yo llegué al maestro de Nueva York, al líder de la Velvet Underground a través del punk skinhead nacional. Como lo oyen. Ciertamente: así de triste. A modo de excusa expondré mis 16 años,  no tan malos como los que mostró Ken Loach, pero igual de absorbentes, en cuanto a música y literatura se refiere. Mi estética nunca había sido – ni lo fue posteriormente – de esa guisa, sólo me dejé llevar por la musicalidad de aquellas canciones pegadizas de la época, muchas de las bandas salidas del panorama musical vasco, con toda la negatividad que eso hoy conlleva. Entonces pensaba que las rimas de Eskorbuto o los juegos de palabras truculentos de los hermanos Muguruza era lo más.

Quiso la providencia que mi alma madurara y por fin un día me topé con Vicious, con un tipo de voz extraña que cantaba que era lo más vicioso del mundo y que luego me enteré que era el mismo que cantaba la musiquilla del anuncio del colgate, la del tu-turu-turu-tuturutu-turu-turu… Y así hasta el infinito. Ya saben a lo que me refiero, Walk on the Walk Side. No es la canción ideal para una desintoxicación, desde luego, pero los discos New York y Berlín fueron apartándome, paulatinamente, del rock radical vasco, lo que ha de tomarse también, si bien se mira, como una desintoxicación.

De aquellos tiempos me ha quedado la extraña sensación de que Cieza es y ha sido una ciudad sumamente punkie y algunas letras que de pronto me asaltan en la ducha, rescatadas de vaya usted a saber dónde.

Uno de aquellos grupos, catalanes, era Decibelios y ellos versionaron Vicious, aunque desentendiéndose del todo de la letra de Lou Reed y convirtiéndola en un claro homenaje a la filosofía oi!, que así no dice nada, pero que es reconocible en los cánticos de los hooligans de los 80.

Dicha filosofía había sido trasportada de los barrios obreros ingleses de los últimos 70, como un epígono del punk-rock abrazado por los cabezas rapadas y una vertiente del punk que no veía con buenos ojos el hecho de que el género británico por antonomasia de aquella época se estuviera comercializando tanto.

Decibelios, pues, importó aquel desencanto hacia el punk a nuestras emisoras, aunque tuvo un público muy reducido y se han convertido hoy en un objeto de culto, más por la fachada de ese determinado corpúsculo que por la calidad de sus canciones y rimas. En Jefe tu canuto, por ejemplo, rimaban narcisista con onanista, lo que no tiene mucho futuro si quieres salgar algo de pasta en eso del show-business musical. Sin embargo, es verdad que tuvieron su momento de gloria, por un rifi-rafe que surgió con los derechos de Angelitos Negros de Machín, que terminó convirtiéndose en plagio declarado, destrucción de 5000 discos y multa de un cuarto de millón del 86, pero la publicidad de aquello les trajo un pequeño tour por los programas musicales radiotelevisivos de la época.

Querían ser rock independiente y radical, muy muy alternativo, pero versionaban a Lou Reed, que tiene de punkie lo justo, por no decir lo mismo que Ramoncín. Escogieron uno de sus éxitos más reconocibles, hoy algo desgastado. Vicious era el primer corte de Transformer, el disco que lo catapultó definitivamente. No es difícil, si firmas también Walk on the Wild Side, Perfect Day y Satellite of Love.

Los catalanes lo tenían fácil, pues, al versionar esta canción para captar adeptos a su causa. Bastaba con transformar totalmente la letra, llevándola a los lindes de esa filosofía oi! Así lo de: Vicioso, me golpeas con una flor / lo haces a cada hora / eres muy vicioso / quieres que te meta con un palo / pero lo que tengo es un mástil de guitarra, se convierte para la banda catalana en toda una declaración de intenciones sobre la estética de los cabeza rapadas, convirtiendo un himno de la ambigüedad de aquellos convulsos setenta neoyorquinos en un rendido tributo a uno de los complementos más representativos de dicha filosofía, junto a las botas y los tirantes.

Viendo lo que hay por la Red sobre las distintas versiones de esta canción he de subrayar que no es de las peores la de Decibelios. Aunque algo ingenua y simple, hay que entenderla en su debido contexto, y hay que destacar que es una versión sin pretensiones. Lo de cambiar vicioso por boina, bueno, son gajes del oficio, ¿no? Personalmente no puedo quejarme, pues, como reconocía al comienzo, una cosa llevó a la otra. Supongo que para muchos, tendría que haber prescindido de los dos, y opinarán que uno puede vivir sin los histrionismos del neoyorquino, abrazando solo su momento en la Velvet. No duden éstos que, escuchando algunos discos del último Lou Reed, me lo he planteado, sinceramente.

Versión Original:

Versión Imposible:

p. d. Leído en Días de Radio el 10 de Febrero de 2011

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