BIG IN JAPAN [VERSION IMPOSIBLE # 14]

Parece mentira que fuera hace ya una década cuando mi hermano y yo estábamos en el cuartel de artillería de Murcia esperando a que estos alemanes cerraran su concierto para deleitarnos con su himno. No sé por qué, pero recuerdo que fueron tres las cervezas que nos tomamos acodados en la barra, hablando del evento, mi hermano desde su punto de vista profesional y yo desde el neófito que se siente atraído por algo novedoso. Parece mentira, repito, porque aquellos alemanes han pasado al olvido más deshonroso y hoy casi nadie los recuerda, después de la que dieron con ese tema tan carismático, Big in Japan. El grupo era Guano Apes y quedó algo perdido en los anales del tiempo, atrapados por la marabunta de las radiofórmulas.

Hasta en una reciente conversación con mi compañero José Manuel Perna, que tuvo a bien recordármela y he aquí el pago del tributo, porque hoy hablaremos de esos alemanes de principios de siglo cantando en inglés que versionaron a otros célebres y míticos alemanes de la época de los ochenta que, casualmente o no, también cantaban en inglés.

Baste un leve retroceso hasta 1984, donde unos jóvenes Alphaville sacan a la luz su primer álbum, Forever Young. Para aquel entonces ya habían sonado en todas las emisoras europeas, no sólo con el sencillo que dará nombre al álbum, y que todos recordamos como uno de los más claros ejemplos de lo que fueron los 80 antes de la llegada de Madonna y Michael Jackson. Aquello de:

Eternamente joven,

¿de verdad quieres vivir eternamente?,

lo hemos repetido alguna que otra vez y ha sido revisado en otras ocasiones, incluso para contemporáneas campañas publicitarias.

Pero aún antes, en el 82, había aparecido el tercer corte del disco, Big in Japan. Es curioso cómo la introducción de los sintetizadores en el pop hizo que los grupos de entonces se inspiraran y giraran sus cabezas hacia el mundo asiático. No sólo hablo ya de estos alemanes, sino de bandas como China Crisis o canciones como China Girl de Bowie, entre otros muchos. A lo mejor son imaginaciones mías, pero aquí lo dejo por si alguien tiene el suficiente tiempo libre como para hacer un estudio.

Lo dicho. Big in Japan tuvo tanto éxito en el 84 que ya ese mismo año otra cantante alemana, Sandra, que accedió a las pistas de baile a través de los Modern Talking, hizo una versión en alemán para que la gente bailara aún más. Por lo visto, los sintetizadores reiterativos de Alphaville no eran suficientes para mover el esqueleto. Viendo el video-clip se explicaría por las dimensiones inauditas de las hombreras de sus chaquetas estilo: mutantes de Blade Runner.

Con el paso del tiempo, como tantos otros míticos grupos de los primeros 80 (A-Ha, The Buggles, Erasure…), Alphaville se fue desinflando dentro del panorama musical hasta quedar como ese grupo de un par de canciones que todo el mundo recuerda cuando las pinchan en alguna emisora o se topa con ellas en alguna recopilación nostálgica y poco más, a pesar de que, por lo visto, han mantenido su actividad hasta la actualidad, aunque la banda, a excepción de su cantante y fundador, Marian Gold, nada tenga que ver con la original.

Pero hete aquí que en el 2000, en los estertores del siglo XX, aparecen otros alemanes, Guano Apes, haciendo una irreconocible versión de Big in Japan y catapultándose con ella al éxito en toda Europa. Ya para entonces, habían conseguido en el 97 ser el grupo alemán que más había vendido cantando en inglés, aunque yo no me fiaría mucho de este dato. Con su segundo trabajo, mucho más funk-punk que el anterior, eligieron como single el clásico de Alphaville, cambiando el estrépito de los sintetizadores por la rotundidad de las baterías y convenciendo a todos de la juventud de la canción. El estilo crossover que destilaba la banda conmocionó el mundo y, por unos meses, todo parecía girar en torno a ellos. Para que nos entendamos, el estilo crossover es un argumento utilizado por los heavies con el que se aseguran poder seguir otros grupos que están algo más comercializados que los de metal. Digamos que hoy dirían que los Héroes del Silencio hacían crossover, para que nos entendamos, porque así podían seguir yendo a sus conciertos y confraternizar con el resto de la chusma que seguía a los de Bunbury y no llevaban la melena hasta la cintura.

El huracán Guano Apes duró lo que un concierto de los Jonas Brothers en la memoria colectiva, disolviéndose en 2004. Como sus antecesores, quedaron como un grupo de una canción. Sólo que ellos de una versión, lo que no dice mucho, a priori, a pesar del desenfado y la calidad que parecían atesorar.

Lo cual demuestra empíricamente que una excelente canción te da éxito y dinero. Puede incluso darte para vivir de las rentas eternamente. Pero eso no te hace ser un buen artista, no sé si me explico.

Versión Original:

Versión Imposible:

p.d. Leído en Días de Radio el 27 de Enero de 2011.

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