CASPA MONOCROMÁTICA

La semana pasada me topé con una noticia de ésas que desacreditan aún más si cabe la política de nuestro país, que siempre anda desviando la atención hacia cosas superfluas para que los medios de comunicación no se detengan en su escasa actividad.

Venía al hilo de la nueva serie que ha estrenado la cadena pública de televisión, La República, un spin off de la exitosa La Señora. Por lo que se extrae de la noticia, no ha gustado a los ojos de algunos blogueros populares y, presumiblemente, futuros candidatos en las próximas elecciones municipales. Eso del spin off es un término anglosajón que define que una serie nazca de otra serie, teniendo en común a alguno de los personajes, quien, por lo general, es un secundario que ha tenido un éxito excesivo en la primera de ellas, por lo que se le adjudica todo el protagonismo en otra, para seguir rascando virutas de oro del filón. Véase el caso de Cheers y Fraiser o, mucho más castizo y zafio, el caso de Siete Vidas y Aida.

La emisión del primer capítulo ya saltó las alarmas. Sin ir más lejos, el portavoz popular de control parlamentario de RTVE hablaba de visión sesgada de la Historia y revisión monocromática, que es lo mismo que decir que es una serie hecha por rojos para los rojos.

Así que ya estamos por enésima vez buscándole tres pies al gato, que ya son ganas de darle bombo y platillo a una serie que en menos de un mes ha perdido audiencia respecto a la de otra cadena, llamada El Barco. Y tiene delito, teniendo en cuenta que el producto contrincante tiene como protagonista a Juanjo Artero, quien, interpretativamente hablando, está a la altura de Andrés Iniesta. Es decir, que la serie está condenada de antemano, por más que ahora la avalen más de cuatro millones de seguidores.

El pensamiento popular nos dice que no resulta casual ni ingenioso aparcar sus series en tal periodo convulso y pre-dictatorial. Asesora gratuitamente a los guionistas de la cadena pública que rejuvenezca a su clientela, pues estas fijaciones en tiempos de fantasmas del pasado hacen que la media de edad de sus seguidores crezca desmesuradamente y contradice la nueva política de la cadena de buscar a un público joven.

Y ya estamos aquí con la idiotés, como gusta de llamar a estas cosas Enrique Falcó, calcando a los helénicos pensadores, que mucho sabían del ostracismo. ¿Por qué habrá de ofrecer el telespectador joven la espalda a un producto histórico de comienzos del siglo XX, totalmente desconocido para él, puesto que ya nos hemos encargado de vetar el estudio en las aulas como es debido de unos momentos fundamentales de nuestra Historia? Ya nos hemos devanado los sesos todos  con anterioridad para que desaparezcan esos años del estudio en las escuelas y en los liceos, por lo que no veo por qué un adolescente o universitario no va a engancharse a una serie encabezada por actores que han participado en series que se han convertido en referentes para ellos, como Los Serrano y Al salir de clase.

La caspa revisionista, según sentencia popular, de este producto nos recordará que el presidente del primer gobierno provisional de la II República nacida tras el 14 de abril de la trama era Niceto Alcalá-Zamora, quien pertenecía a la derecha liberal y, anteriormente, ya había dado su visto bueno a la dictadura de Primo de Rivera, de la que después se desligaría, así como de la monarquía.

Se olvidan tales blogueros populares de que la fórmula exitosa de estas revisiones del pretérito imperfecto nacional se dio con Cuéntame como pasó, que se inicia durante el último mandato de Aznar y donde se nos cuenta el franquismo desde abril del 68 de una manera soslayada y bastante almibarada, por muy buen trabajo de atrezzo que hayan hecho desde el minuto uno. No puedo decir más de una serie que desconozco. Creo recordar que el único capítulo que he visionado por completo fue uno de la primera temporada de ampuloso título, El día de la raza, en el  que aparecía haciendo una colaboración el bailarín Rafael Amargo, hablando de la vida gitana en aquellos tiempos. La policía acusa de robo a los que habían acampado allí y se los llevan a cuartelillo, pero los tratan muy bien y apenas tienen una magulladurita algo visible de los interrogatorios. Vamos, verídico y rigurosísimo ciento por ciento. Daría lo que fuera por saber qué hubiera pensado Eleuterio Sánchez cuando lo viera. O el propio Imanol Arias al leer el guión, protagonista absoluto de las dos películas de El Lute y ganador de la Concha de Plata por ella.

Señores políticos: dejemos a las series españolas que se condenen por sí solas con sus guiones de farmacia de guardia y no practiquemos la demagogia de decirle al público lo que tiene que hacer. Convendría más que acudieran al consejo del señor Falcó e hicieran política para los jóvenes, hilvanando las soluciones del presente para estabilizar los problemas del futuro. Si no, con sus actitudes de profesor de guardería, es probable que, más pronto que tarde, se les vayan echando los parados sin pan a la plaza.

Señores políticos: deberíamos hacer una lectura positiva del último atentado al telespectador nacional, cambiando CNN+ por las 24 horas de Gran Hermano. Deberíamos cuidarnos más mutuamente, para que tamaña salvajada no se repita.

Canción del día: Anda jaleo, Teresa Berganza

p. d. Leído en Días de Radio el 8 de Febrero de 2011

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