EL MILAGRO ES QUE LO SANTIFIQUEN

Houston, tenemos un problema. A ver, acudan ahora mismo los de la Nasa con todo su arsenal de los tiempos de la guerra fría, que al Vaticano le hace falta como agua de mayo un milagro para acceder a la santificación del anterior Pontífice, Juan Pablo II.

Beatificarlo lo beatifican. Han dejado constancia de un primer milagro: curar a una monja. Ahí lo tienen. Ha curado a una monja. ¿De qué? De Parkinson. Oye, eso es incurable a día de hoy, ¿verdad? Pues sí, de ahí lo de milagro. Ah, entonces me abstengo de decir nada más. Pues eso. La hermana Marie Simon Pierre fue diagnosticada en 2001 y a la muerte del hoy beato comenzó a rezarle para su paliación de los dolores. La mañana del 3 de junio, habiendo pedido la intercesión del fallecido Papa, la monja quedó liberada de sus dolores, hasta hoy, que se sepa. El caso fue analizado por un despacho de médicos externos al Vaticano, determinando éste el pasado 21 de Octubre que aquello superaba cualquier explicación lógica desde el punto de vista médico y científico.

Así que ahora se le adjudica el tanto a Juan Pablo II y se le beatifica por la vía rápida. Pero hace falta un segundo milagro, insisto, para la santificación de Wojtyla. No se asusten, seguro que tardan poco, porque, cuando les interesa, ellos beatifican y santifican en el tiempo que otros amasan y panifican. Y sobre todo si hay chollo asegurado de por medio, porque no vean la cola que se montaba ya en el verano del 2005 para bajar a la tumba del próximo santo y penúltimo Sumo Pontífice. Hay que soltar la lana para descender al santo sepulcro, pero ya se daba casi tanta cola como para disfrutar de la Capilla Sixtina. ¿Quién quiere apreciar la magia inigualable del maestro Buonarroti cuando hay un muerto de cuerpo presente por el medio? Los caminos del morbo son inescrutables y aportan a la Iglesia muchos más dividendos que unos retablos o unas pinceladas de hace la tira de siglos.

Pero lo que me preocupa es quién saldrá al rescate de Juan Pablo II para ofrecerle las arras de algún milagrillo que llevarse a la boca. Quién va  a ser el guapo que diga yo cegué y Wojtyla me devolvió la luz a los ojos. ¿Acaso están preparando a Berlusconi para dar la campanada?

Para el Vaticano no hay problema. Sólo precisa de tiempo para inventarse algo. Al fin y al cabo, es más fácil encontrarle un milagro que endosarle al Santo Papa que hacer que Carlos Sainz gane un Rally Dakar. Pero más le valdría para ganarse algo de respeto y de credibilidad dar un golpe de efecto y ayudar a la Vieja Europa en estos momentos tan difíciles. Crear, por ejemplo, un departamento de milagros efectivos, como parte integrante que es de la Unión Europea, aunque sea indirectamente.

Un milagro efectivo sería, por ejemplo, lograr que los ex presidentes nacionales y los actuales renunciaran a sus pensiones vitalicias para ahorrarle unos miles de euros anualmente a las exhaustas arcas de cada país. Porque mucho salir en la tele alardeando de lo crispante de la situación actual, despotricando así unos y aportando ideas brillantes como el arroz otros y poco dar un golpe en la mesa y salir diciendo públicamente que les es más que suficiente con los sueldazos recién estrenados. Que una cosa es que tu nación se vaya al carajo económicamente y otra muy diferente renunciar a un derecho adquirido como es una pensión vitalicia de cinco cifras al menos. Es algo así como ir a Haití en nombre de Nescafé y en vez de mandar cheques de buena voluntad atiborrarles de máquinas expreso de café de tu marca favorita muy gratuitamente y luego pretender cobrarle las cápsulas.

Vale, a lo mejor me he pasado, es mucho pedirles a los vaticanos, sinceramente. Pero, al menos, algún milagro efectivo podrían intentar, que sé yo, conseguir que la gasolina baje hasta mínimos históricos. Si no de cuando la peseta, al menos de la primera referencia de la era euro. Que luego se lo quieren endosar a Juan Pablo II para santificarlo, que lo hagan, pero que se lo curren un poquito, que le den un poco a la inventiva, porque lo de ir sanando monjas de parkinson con la que se nos está viniendo encima queda como demasiado unilateral, por no decir egoísta, por no decir soso,  por no decir hortera, por no decir ñoño.

Canción del día: The Miracle, Queen

p. d. Leído el 17 de Enero de 2011 en Días de Radio.

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