ENERO SOLO TIENE UNA CARA

Parece que la situación va mejorando un poco, y no lo digo por mi tos de fumador empedernido, que ya habrán notado cómo me ha cambiado hasta la voz. Anoche me quedé mucho más tranquilo después de ver a mi presidente asegurando – y vo-ca-li-zan-do muy muy muy len-ta-men-te, co-mo si fue-ra-mos es-tú-pi-dos in-cré-du-los – que íbamos a comenzar a salir de la recesión este año. Menos mal, respiré aliviado, y eso que tengo unos cuantos problemas para hacerlo con normalidad. Lo de respirar digo, no en lo de creer en este gobierno, que yo me lo creo todito todito todo, como creo que en las propiedades curativas del jarabe Toseína, un placebo de mucho cuidado, endulzado con codeína. ¿Parece publicidad? Pues no lo es. Si alguna vez se lo ofrece su farmacéutico, pídale condones y déle por donde amargan los pepinos.

Es lo bonito de enero, que además de la cuesta de marras y los deseos de año nuevo insulsos te trae una somanta de virus y te deja en bata dos o tres días. Y ya puedes tomarte lo que sea, que aquello no baja hasta que no se toma su tiempo natural. No oyes, no escuchas, te va a estallar la cabeza y te duele hasta leer el periódico, aunque eso ya vaya siendo algo cotidiano, aunque ésta vez no sea por el contenido. No te alivia ni el saber que al atlético presuntuoso de Madrid le ha metido cuatro un recién ascendido con un delantero de casi 34 años. Ni siquiera eso alivia la congestión nasal.

Así es enero, por más propósitos que uno quiera tomarse en serio. Tú te propones salir a hacer algo de ejercicio y ¡zas! un trancazo de muy señor mío. Tú te propones bajar un par de kilos y aparecen tu suegra y tu madre trayéndote los restos de las fiestas: polvorones, turrones, mantecados y trufas. Tú te propones ahorrar un poco y te suben el gas, la luz, la gasolina, te pasan el seguro del coche de una, se te pincha la rueda de un coche y, si el destino es más cochino que Berlusconi, te llegan dos o tres invitaciones de bodas de amigos que has conocido por el twenty.

Bueno, al menos, te queda la ilusión de ver que le van a dar el Balón de Oro a un español, pero no. La FIFA y sus secuaces carroñeros demuestran así una vez más que eso de la colectividad, del fair play, del juego de equipo está muy bien para vendernos la moto de la modernidad, pero luego le dan el premio a mejor entrenador al más marrullero y polémico de todos y el premio principal al más individualista de los tres finalistas. Y encima te restriegan por la cara que le han dado el premio a astros del balón como Paolo Rossi, Hristo Stoichkov, Michael Owen y Fabio Cannavaro

Y se te queda una cara de panoli un buen rato, hasta que comienzan a caérsete los mocos y tienes que salir disparado a buscar un pañuelo, y recuerdas que es enero y que cómo ibas a recibir una noticia medio en condiciones en un mes tan capullo y febril.

Enero, ese mes dedicado al dios Jano, con sus dos caras, sus dos puertas, la del inicio y la de la conclusión, tan simbólico y anodino. El mes de las rebajas. Donde el dios Jano también hace de las suyas. Debería pedir la asociación de consumidores, es una propuesta de las mías, que se venerara al dios Jano también en los grandes almacenes durante las rebajas, por lo de las dos caras y el cambio que sufren sus instalaciones del 5 al 7 de enero. Es que te cambian hasta a los dependientes, para que ninguno recuerde que usted estuvo allí hace apenas unas horas, y que te envolvieron preciosísimamente algo que ahora quieres cambiar para comprarte dos camisas de hace tres temporadas al precio de una de ésta.

Qué ilusión enero, qué esfuerzo hacemos pensando que algo ha de mudar en estos próximos doce meses. Pero sabemos que nada va a trastocar nuestras vidas con una varita mágica, que si no nos ha tocado el Gordo, tampoco habrá de subir por nuestra ventana el Niño. Al menos, mientras esto escribo recibo una noticia que me hace albergar de nuevo esperanzas, ante el pasotismo de Scarlett Johansson a mis llamadas telefónicas para intentar consolarla de su ruptura: Shakira también ha dejado a su novio. Así que discúlpenme, pero les dejo, que voy a tomarme un chupito de toseína, después al supermercado a reforzar mi almacenamiento de klínex, y una buena sesión de eucalipto para recuperarme de este enero traidor y bipartito y aprenderme el waka-waka, por si un acaso y un encuentro fortuito con la colombiana de caderas eléctricas. Que digo yo que ella también estará mosqueada con lo de Messi.

Canción del día: Inevitable, Shakira

p. d. Leído en Días de Radio el 12 de enero de 2011.

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