A QUIÉN LE IMPORTA [VERSIÓN IMPOSIBLE #5]

Aunque finalmente hoy no sea el caso, mucho me temo que será recurrente en esta sección el disco homenaje de grupos o solistas nacionales perpetrando clásicos de los 80. Hay de todo y para todos los gustos con sólo darnos una pequeña vuelta. Recientemente le tocó el turno a Carlos García Berlanga. Aunque es de justicia decir que no se han tomado mucha prisa, pues el madrileño falleció hace más de ocho años.

Este Berlanga ha sido considerado tras su desaparición un protagonista indiscutible de la movida madrileña. Como tantos que hubo, uno más. Suponemos que cuando la diñen Alberto García-Alix, Jorge Urrutia o Fabio Macnamara dirán lo mismo. Incluso pondría la mano en el fuego al pensar que habrá algún avispado hacedor de necrológicas que ya haya preparado una de estos tres mencionados para ir adelantando.

Fue García Berlanga la cabeza visible de grupos señeros: Kaka de Luxe, los Pegamoides y Dinarama, siendo en éste último grupo donde coincidió no sólo con su mítica cantante Olvido Gara, sino también con otro padre de la movida, Nacho Canut, que ya nos había regalado con anterioridad píldoras de genialidad con Parálisis Permanente.

Hace unos días tropecé desafortunadamente por la blogosfera con el  supuesto homenaje realizado por grupos españoles, y aparecido en septiembre, cuyo título llama al recelo: Viaje Satélite Alrededor de Carlos Berlanga. Lo de viaje satélite ya rezuma a grupos indies que tira de espaldas. A qué ponerlo en duda: hay buenas intenciones, porque un disco siempre está cargado de buenas intenciones, incluso si lo firman Locomía o Torrebruno, por ponerles dos ejemplos díscolos y disonantes. Pero también se dan la mano un buen manojo de espantosas revisiones del tránsito y la deuda del menor de Luis García Berlanga. Como el Ni tú ni nadie de unos absolutamente desconocidos Afrodita, más propia de esas candidatas a canción representativa de eurovisión de los últimos tiempos y la de Vacaciones, de La Casa Azul, que ya lo intentaron – lo de participar en Eurovisión, digo. Vamos, que de tributo tiene lo que servidor de mártir. En todo ese batiburrillo nos devuelve a la esperanza Bebe, quien toma las riendas del himno A quién le importa, que a día de hoy es un referente reivindicativo para cualquier asociación de gayes* y lesbianas y que a pesar de ser uno de los máximos exponentes en la discografía de Alaska y Dinarama no es de sus mejores temas, ni mucho menos.

El mal presentimiento nos sobrecoge nada más comenzar el tema con un bandoneón, que nos transporta de inmediato al lunfardo, a los arrabales más sórdidos de la poesía de Borges y a una milonga de José Larralde. Falsa alarma. Recreándose en el poderío de la letra de García Berlanga y Nacho Canut, de un plumazo sabemos que Bebe le ha quitado todo el glamour a la canción, desarropándola de sus oropeles noventeros y sus samplers de tres al cuarto con la que la había podrido en 2002 la cantante mexicana Thalía,.

La versión de Thalía nos hace llevarnos a la cabeza y prepararnos para lo peor, poniéndonos en posición de aterrizaje de emergencia y preguntándonos si no fue su incursión en el hilo musical lo que provocó el accidente aéreo en la serie Perdidos. La aceptación de Alaska y Dinarama en Latinoamérica es un hecho consumado desde que se publicara Deseo Carnal en 1984, donde consiguieron vender ya millón y medio de copias. La misma cantidad que dos años después consiguieron vender con No es pecado. Así que, imaginamos que animados por el deseo de internacionalizar a Thalía y por la concordancia de nacionalidades de las dos cantantes, se incluyó el A quién le importa en pleno boom de salidas del armario en el mundo latino, en su álbum del 2002 al que tuvo el gusto de ponerle como título su propio nombre artístico. No sabemos a ciencia cierta si el acierto hay que atribuírselo a ella o a sus productores, entre los que contamos con la presencia de Emilio Estefan, el rey Midas del mal gusto latino, que tantos beneficios ha propinado a los de Bayern.

Reivindicando el desaliento de la elección, el video-clip promocional se realizó en un club gay de Manhattan, como guiño a lo que se había convertido la canción y con una estética pseudopunkie tan artificial como mística.

Este álbum, con el que Thalía consiguió vender unos 6 millones de discos, salió a la luz el 21 de mayo de 2002 y Carlos García Berlanga apareció muerto en su casa el 5 de junio del mismo año, así que aten ustedes cabos. Que no digo yo que fuera la mexicana la detonante del trágico suceso, puesto que se dice que la causa oficial fue una larga enfermedad hepática, pero que puso su granito de arena con la versión, a qué negarlo.

Versión Original:

Versión Imposible:

p. d. Leído en Días de Radio el 11 de Noviembre de 2010

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