LA ESTATUA DEL JARDÍN BOTÁNICO [VERSIÓN IMPOSIBLE #3]

He de reconocerlo: tengo un póster de Álex Ubago. Hasta este momento, muy pocos lo sabían. Sólo los que acudimos a aquella fiesta de cumpleaños. El póster está firmado por el mismísimo Ubago, que me desea lo mejor en un día tan especial.

Entonces, el día que escuché su versión de La estatua del jardín botánico, pude notar cómo me faltaba el aire, y dejando la cesta de la compra en la misma cola del Mercadona, salí propinando lamentos a diestro y siniestro a refugiarme con la más aviesas de las premuras en la intimidad de mi cuarto, donde me preguntaba por qué el vasco me había traicionado de semejante manera, buscaba alguna razón para aquella tamaña puñalada trapera que va a costar toda una vida que cicatrice.

No se merece una canción tan hermosa y tan representativa de lo que fue la movida un trato así. Ya los propios hermanos Auserón la habían salvado con anterioridad de sus rarezas y remezclas, en la época de los 90, donde se agarraban con todas sus fuerzas a un clavo ardiendo por vender algún disco más a costa de su propia reputación, para que comprendiéramos que había un canal lógico y fluido entre lo que había sido Radio Futura y lo que habría de ser más tarde Juan Perro y Las Malas Lenguas.

Una canción tan lisérgica y críptica, tan metalúrgicamente alucinante, todo un canto a las drogas de diseño que hacían las delicias de los jóvenes españoles, abiertos a los surrealismos de una sexualidad provocados por una recién estrenada democracia, en boca de alguien que suena tan rematadamente ñoño reclama venganza. Podríamos convocar una manifestación para que dejara de cantar, pero el silencio con el que nos gratifica desde hace unos tiempos es síntoma de que su voz propia de eunuco se va desmigando y sus fan están más preocupadas por la realidad del paro juvenil que por comprar sus discos.

La versión de Úbago aparece en un tributo – homenaje que artistas españoles le dedicaron al grupo. El disco, Arde la calle, aparece en 2004 y, aunque no lo parezca por mis palabras, contiene algún acierto, como la revisión que de Semilla Negra hace Marlango. Este hecho nos hace presumir que los artistas homenajeados jamás escuchan previamente las maquetas de los tributos, porque si no no se explica que los Auserón no fueran corriendo a mamporros por la calle al imberbe Ubago.

Para nuestra deshonra la adaptación está hecha a la manera y semejanza de su cantor, pero como si éste aún viviera sus pillerías en los ochenta. Recuerda la adaptación de Álex Ubago a lo más deplorable de los ochenta, a esa serie de grupos que fueron apareciendo a finales de la década y que tanta grima nos daban a los que veíamos cómo estaba todo perdiendo el encanto de lo urbano y lo nocturno. Suena este jardín botánico, por tanto, al éxito de marras Entre tú y yo de un grupo como El Norte. ¿Qué no la recuerdan? ¡Claro que sí! ¡Hagan un pequeño esfuerzo! Es aquella de “Entre tú yo / Un diamante es para siempre” y que tanto por culo dio en su momento porque se tomó para una campaña publicitaria muy exitosa. Corría el año 88, Radio Futura ya era una pantomima de sí mismos y Álex Ubago apenas tenía siete añitos, pero seguro que se quedó con la cantinela para luego perpetrar este tema.

Bueno, apareció el tema en un homenaje. ¿Hemos de crucificarlo por ello? A los que se pregunten eso les diré que el vasco va más allá. En su recopilatorio Siempre en mi mente, aparecido en el 2007, incluye la versión como bonus track, lo que ya es alevosía y, por lo tanto, hay indicios de delito.

Versión Original: Radio Futura

Versión Imposible: Álex Ubago

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